Leyenda corta del camillero

Los sanatorios y hospitales son lugares en los que suelen aparecer de vez en cuando leyendas cortas tanto del personal que labora allí, como de algunos de los enfermos que convalecen en los cuartos.

Se dice que una clínica del pueblo en donde crecí, cada vez que hay luna llena aparece el camillero. Un sujeto alto y espigado que lleva en sus bolsillos frascos de medicamentos.

Una vez trabajadores de aquel sitio me contaron que vieron a un hombre misterioso que corría por los pasillos rumbo a la salida y que en cuestión de segundos se perdió en la oscuridad de la noche.

Lo extraño fue que hallaron en el suelo un bote repleto de pastillas. Al revisarlas con detenimiento, se dieron cuenta de que aquello no se trataba de fármacos, sino que eran tabletas de un poderoso veneno que a menudo se utiliza para acabar con plagas de roedores.

El tiempo ha pasado y desgraciadamente no se ha podido poner fin a esta historia de terror, debido a que los testimonios de las personas que afirman haberlo visto, arrojan descripciones muy distintas en cuanto al tipo de rostro que poseía el individuo.

Es decir, hay gente que dice que su cara era afilada y de rasgos finos, en tanto que hay otros que aseguran que su faz era tosca y además cubierta por una espesa barba.

Otro asunto que se relaciona con el camillero, es que varios cuerpos que no fueron reclamados en tiempo y forma y que permanecían en la morgue de la clínica, desaparecieron durante otra noche de luna llena.

Leyenda corta del camillero

Hoy en día la clínica se encuentra vigilada por un sistema de circuito cerrado, el cual funciona sin interrupciones. Yo no puedo dar una opinión certera con respecto a lo acontecido en aquel lugar. No obstante, lo que sí puedo comentar es que desde que aumentaron las medidas de seguridad, no se han vuelto a extraviar cuerpos, ni los pacientes han vuelto a observar a un camillero desconocido.